La disputa por el biovalor del cannabis

La disputa por el biovalor del cannabis en la politica economica actual - Parte I

El paso del cannabis de sustancia prohibida a recurso terapeutico y economico fundamental representa uno de los cambios de paradigma mas acelerados de las ultimas decadas, aunque este cambio se de de manera desigual.

Esta transformacion responde, mas que a un cambio estrictamente moral, a la configuracion de un nuevo campo de intervencion donde la vitalidad de una planta se convierte en un recurso del cual extraer tanto bienestar individual como rentabilidad financiera.

Este proceso se fundamenta en la produccion de biovalor, el modo en que las propiedades de los procesos vivos se transforman en una fuente de valor capitalizable. De este modo, el cannabis se ha consolidado como un bien de consumo en disputa, donde diversos actores, desde corporaciones farmaceuticas y aparatos estatales hasta redes de pacientes y agrupaciones de cultivadores, desarrollan estrategias disimiles para apropiarse de sus capacidades biologicas.

Para desentranar la complejidad de este escenario, se presentan dos abordajes complementarios que indagan en las raices de este problema comun. Este es un primer articulo donde examinamos la conformacion de la bioeconomia del cannabis desde una perspectiva predominantemente institucional, tecnologica y cientifica.

En un segundo momento, abordaremos la contracara de este proceso de medicalizacion corporativa: la tension y disputa por las formas de extraccion del potencial biovalor del cannabis. Ambos articulos, en conjunto, pretenden cartografiar un proceso donde la biologia humana y la botanica se entrelazan con la economia politica contemporanea.

"El cannabis paso de ser clasificada como una hierba del diablo a ser valorada como una panacea medica."

Un hallazgo como punto de partida

El cannabis paso de ser clasificada como una hierba del diablo a ser valorada como una panacea medica. Este cambio no se explica unicamente por modificaciones legislativas o debates morales, sino por la acumulacion de evidencia cientifica que redefinio la planta a nivel molecular. El hito estructural en este proceso fue la descripcion del sistema endocannabinoide (SEC) en la decada de 1980 por el equipo de Raphael Mechoulam. Este hallazgo demostro que el organismo humano posee una red de receptores distribuidos en el sistema nervioso central e inmunologico.

Sistema Endocannabinoide Humano (SEC)

El SEC funciona como un conjunto de mecanismos regulatorios de procesos fisiologicos, interviniendo directamente en la memoria, la respuesta inmunologica, la percepcion del dolor y el apetito. La comprension de este sistema asimilo la accion de los fitocannabinoides a un modelo de regulacion interna; es decir, operando de manera analoga a un sistema refrigerante del cerebro que evita la sobreestimulacion neuronal.

El descubrimiento del SEC y la sintesis de componentes moleculares abrieron la puerta a la configuracion de una nueva bioeconomia. Esta bioeconomia se estructura a partir de lo que Nikolas Rose denomina biovalor, entendido como el valor economico que se extrae de las propiedades de los procesos vivos. En el caso del cannabis, su biovalor reside en su potencial para intervenir en el SEC. La vitalidad de la planta se convierte en un recurso gobernable y capitalizable. Esta articulacion entre biologia y logica economica transforma a los derivados del cannabis en un campo de inversion estrategica para la industria farmaceutica y los Estados. La posibilidad de regular procesos fisiologicos mediante moleculas especificas permite proyectar tratamientos para dolencias muy diversas, desde el insomnio hasta la epilepsia refractaria, ampliando el mercado de consumo a multiples poblaciones.

Como se ve en la imagen, el SEC interviene en una serie amplia de mecanismos que regulan la experiencia humana. Esto determina la region estrategica donde se coloca al SEC y al cannabis en general: la posibilidad misma de regular mecanismos fisiologicos complejos le endilga una posicion privilegiada para elaboracion de productos ya que el potencial economico es gigantesco. Si fuesemos solo biologia, el SEC seria la clave para entender la integralidad de la experiencia humana, ya que no se limita a una funcion aislada, sino que interviene en la regulacion de la homeostasis de practicamente todos los sistemas: nervioso, inmunologico, endocrino y metabolico. Al regular procesos fundamentales como el estado de animo, el sueno, el apetito, la memoria y la respuesta al estres y al dolor, el SEC actua como un director de orquesta de nuestra relacion con el entorno.

El potencial de intervenir directamente en este sistema mediante productos cannabicos, fitocannabinoides, se vuelve, pues, significativo. Esto no solo ofrece una via para el tratamiento de sintomas o patologias especificas, sino que proporciona, teoricamente, una plataforma biologica con potencial para la transformacion y el gobierno de la experiencia humana en su totalidad. Al modular la actividad del SEC, los productos cannabicos tienen la capacidad de refinar nuestra percepcion del mundo, optimizar nuestra respuesta a sus desafios y facilitar un estado de bienestar mas profundo y regulado, convirtiendose en un agente clave para influir en la vida y la interaccion del individuo con su realidad. Como todo proceso, esto se encuentra en disputa y hay agentes que disponen de recursos o fuerzas mas importantes que otros.

Una respuesta por arriba: la extraccion del biovalor

La intervencion estatal en este mercado emergente refleja la alianza pragmatica entre salud publica y crecimiento comercial. El caso de Argentina resulta ilustrativo a traves de la empresa estatal Cannava en la provincia de Jujuy. Las agencias reguladoras jujenas establecieron directrices para proveer cannabis medicinal, buscando simultaneamente generar recursos economicos para la provincia. La guia clinica elaborada por esta jurisdiccion instruye a los profesionales de la salud sobre el uso de compuestos con concentraciones variables de THC y CBD, operando bajo un algoritmo clinico donde la planta aparece frecuentemente como una alternativa posterior a los tratamientos alopaticos tradicionales. Esta institucionalizacion de los fitocannabinoides demuestra como el biovalor se incorpora a las politicas publicas, configurando una economia de la esperanza orientada a la gestion de la salud poblacional y a la rentabilidad de los territorios.

La integracion del cannabis al mercado farmaceutico formal conlleva, paralelamente, un proceso de medicamentalizacion. Esta dinamica implica reducir la asistencia terapeutica a la administracion de un farmaco, abordando procesos de salud complejos exclusivamente desde su dimension farmacologica. La biopolitica contemporanea fragmenta la planta en sus componentes moleculares aislados y aplica una cuadricula neurobiologica sobre los individuos. La industria farmacologica busca estandarizar la sustancia, produciendo derivados que intervengan especificamente en el SEC bajo logicas de mercado tradicionales, desplazando la complejidad botanica. El conjunto de la planta se descompone en moleculas patentables y regulables, consolidando un paradigma medico donde los problemas vitales se definen y abordan predominantemente a traves del cerebro y su neuroquimica.

La industria busca estandarizar la sustancia mediante un abordaje uniterapeutico centrado en el farmaco, medicamentalizando el proceso mismo de medicalizacion. Esto requiere un breve apunte: el proceso de medicalizacion transforma aspectos problematicos de la vida cotidiana en objeto de la intervencion medica; asi, lo que antes puede ser catalogado como problemas de indole economicos, morales o sociales, pasan a estar bajo la egida del saber medico. Este proceso sirvio para la regulacion del cannabis en su formato medicinal y, consecuentemente aunque con matices, permitio su uso recreativo o habilito grises legales para este uso. No obstante, una medicalizacion puede prescindir del farmaco o medicamento. Ahora bien, pareciera que estos procesos se refuerzan en la industria cannabica.

Al aislar moleculas y establecer normativas de control, como el umbral maximo del 1% de THC que distingue canamo industrial de cannabis psicoactivo, Ley 27.669, Decreto Reglamentario 405/2023, el mercado exige un equipamiento tecnologico adecuado que solo poseen los grandes laboratorios. Esta exigencia tecnica funciona como un mecanismo de concentracion de la bioeconomia que expulsa a los pequenos productores de un mercado en expansion y consolida el dominio farmaceutico. Los productos cannabicos se convierten en medicamentos en la medida en que requieren controles cada vez mas excluyentes. El proceso se agudizo desde septiembre de 2024: la intervencion de la ARICCAME, Decreto 833/2024, y su posterior Resolucion 1/2024 habilitaron unicamente licencias para canamo industrial, eliminando toda via administrativa para el cannabis psicoactivo. La CAINCCA, camara que nuclea a la industria, respondio con un recurso de amparo y una medida cautelar. En julio de 2025 el Ejecutivo intento disolver la agencia por decreto, pero ambas camaras del Congreso lo rechazaron y la ARICCAME fue restituida, aunque continua intervenida. Esto no quiere decir la defensa obsecuente de productos artesanales o, peor aun, el desconocimiento de los componentes de cada producto. Mas bien, nos alerta de que la paralisis regulatoria opera como una segunda barrera de entrada: ya no es solo la sofisticacion tecnica lo que excluye, sino la ausencia misma de un marco operativo donde competir.

Por otro lado, esta farmacologizacion corre el riesgo de volver a demonizar, ahora, a una parte de la planta. El THC funciona como una especie de elemento negativo del cannabis, como tal hay que evitar o regular su ingesta. Discutiremos esto en profundidad en la segunda parte, pero lo importante es que las miradas medicas y bondadosas al cannabis se estan apoyando en el otro cannabinoide con mayor presencia en la planta: el CBD. Esto inscribe al biovalor en un elemento concreto de la planta, al menos en la logica economica imperante.

Entonces, en este proceso de farmacologizacion del cannabis, observamos que la extraccion del biovalor se apoya en un requerimiento tecnico que desplaza pequenos actores que han servido de punta de lanza para la nueva conformacion legal y moral del cannabis. Sin las decadas de resistencia, de camuflajes y de alternativas a los medicamentos tradicionales, la era dorada de esta planta no habria llegado. Aunque queden resabios de moralizacion en la sociedad, parece que la disputa hoy se vuelve tecnica: ya no necesitamos decir tanto por que el cannabis no es una hierba del diablo, sino que precisamos agrandar las demarcaciones tecnicas para no quedar desplazamos de los potenciales rendimientos que, como vemos, tiene esta planta.